La primera vez que aprendí a usar palillos chinos, recuerdo que me costaba mucho coger la comida adecuadamente. O se me escurría o salía disparada. Pero tenía fascinación por ese utensilio: me parecía increíble que alguien hubiera podido inventar dicha herramienta para coger arroz. Acabé aprendiendo a dominarlos y cada vez que los uso recuerdo siempre la misma lección: en su justa medida. La fuerza que uses para cogerlos debe ser siempre en su justa medida, ni agarrarlos con demasiado fuerza ni con demasiada poca.

Es una buena filosofía de vida incluso para nuestra psicología. Ya nos decía Aristóteles: «Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo».

De las tres emociones siguientes, en qué orden sueles usarlas: Pensar, actuar, sentir. Eres de los que siente primero, actúa después y finaliza pensando? Quizás eres de los que actúa primer, piensa después y siente al final? O piensas primero, sientes y actúas después? Quizás solo piensas y actúas pero no eres consciente de lo que sientes? Pues deberíamos todos Sentir, Pensar y luego Actuar. Daniel Kahneman, psicólogo israelí premio Nobel de economía en el año 2002, dice «tomamos las decisiones a nivel emocional y después las justificamos a nivel racional».

Aunque nos creamos cerebrales o poco emocionales, lo cierto es que la emoción es lo que primero que surge y luego lo racionalizamos. Y no hemos usado la emoción en ninguna parte de la fórmula, es que estamos muy desconectados de ella. Si sientes que te invade toda la fórmula, es que tienes descuidado el racionalizar. Es muy importante aprender a ser honestos con nosotros mismos y aceptar las emociones que sentimos. Y, lo más importante, hacernos responsables de ellas. El palillo a veces duele, se nos clava en los dedos si lo presionamos demasiado fuerte. Podemos sentir que no nos es útil si lo dejamos demasiado suelto, generando frustración. Lo sano y normal es sentir. Las cosas nos duelen, nos enfadan, nos alegran y nos reconfortan. A medida que aceptemos las emociones, sabremos identificar qué cosas son las que son hacen sentir qué. Y es, desde ese punto, qué podemos trabajar para racionalizarlas y gestionarlas. Un buen profesional puede ayudarte a tener una vida más plena y feliz si aprendemos a gestionarnos y a conocernos mejor. Los palillos, como la mente, requiere práctica, y saber llevarlo en su justa medida. ¡Feliz semana Pastanagas!