Casi se podría decir que el estrés es el mal psicológico de nuestros tiempos. Parece un síntoma más de entre otros muchos de nuestro día a día. Usamos el término con muchísima ligereza y ya sin darle importancia. ¡y cuántos de nosotros ya no sabemos qué es vivir sin estrés! Lo hemos incorporado tanto a nuestro ritmo diario que ya no sabemos bajarnos del tren. Cuando llegamos a ese punto, es muy difícil ser consciente de que tenemos un problema. El ser humano es tan increíble que hasta en la dificultad se adapta y aprende a vivir con ello. ¡Cuántas personas tienen una dolencia y creen que lo normal es vivir con ella! Nos resignamos a creer que la vida es dolor y aceptamos la situación, adaptándonos a ella.

El estr√©s no es m√°s que una respuesta instintiva de nuestro organismo ante situaciones de ¬ępeligro¬Ľ. Es una respuesta que permite que el hipot√°lamo, una peque√Īa parte de nuestro¬†cerebro, active una alarma que combina, por un lado, los circuitos nerviosos que se encargan de aumentar la sensaci√≥n de alerta, te permiten enfocar mejor tu atenci√≥n, reducen la sensaci√≥n de dolor, controlan la sensaci√≥n de hambre y sue√Īo y disminuye¬†los deseos sexuales. Por otro lado, las gl√°ndulas suprarrenales, situadas sobre el h√≠gado, reciben la orden de liberar hormonas: Adrenalina y Cortisol. √Čste agudiza tu sistema inmunol√≥gico y aumenta la cantidad de combustible en la sangre (carbohidratos, glucosa y grasas) y la adrenalina permite aumentar los latidos del coraz√≥n, elevar la presi√≥n en¬†sangre y aumentar la producci√≥n y utilizaci√≥n de energ√≠a. Por tanto, dicha reacci√≥n est√° pensada para momentos puntuales. Acciones explosivas en breves espacios temporales originariamente pensados para poder huir. Pero si prolongamos dicho estado de forma constante, es evidente que nuestro cuerpo sufre secuelas f√≠sicas y mentales.

Creer que nuestro estado natural es ese, implica que llevamos mucho tiempo sin escuchar las se√Īales de nuestro cuerpo adem√°s de percibir que existe una amenaza constante. Ambos elementos caminan de la mano y es importante, para nuestra salud mental y f√≠sica, tenerlo identificado. Un m√©todo sencillo de auto-evaluarse es usando el test de Hamilton para la ansiedad (realiza el test adaptado para no profesionales que encontrar√°s aqu√≠) que es el usado normalmente por profesionales. Si sac√°is una puntuaci√≥n entre 0 y 5, no ten√©is ansiedad. Si est√°is entre 6 y 14, ten√©is ansiedad aunque menor. Eso no implica que no deb√°is estar atentos pues podr√≠a ir a m√°s. En este estadio es importante que empec√©is a realizar t√©cnicas para bajar los niveles pues hab√©is aprendido a usar esta reacci√≥n de forma demasiado habitual. Si ten√©is una puntuaci√≥n mayor de 15, vuestro nivel de ansiedad se denomina mayor. Lo normal es que en esta fase ya teng√°is s√≠ntomas f√≠sico evidentes tales como problemas para dormir, quiz√°s una mala relaci√≥n con la comida, sensaci√≥n de cansancio, agitaci√≥n, quiz√°s lo teng√°is somatizado con el est√≥mago, la piel o problemas pulmonares o card√≠acos. Al estar involucradas las gl√°ndulas suprarrenales, los cambios de humor hacia estados col√©ricos suele ser lo habitual. En esta fase es urgente que empec√©is a tratar el estado de sensaci√≥n de peligro constante. No s√≥lo es importante bajarlo hasta que desaparezca, sino que tambi√©n deb√©is re-aprender una forma nueva de adaptaci√≥n a situaci√≥n que pod√°is sentir complejas o amenazantes. Una vez reaccionamos de forma estresada, suele ser nuestra forma favorita de volver a reaccionar. Por ello, no s√≥lo es importante cambiar de h√°bitos sino acudir a un profesional para que nos ense√Īe formas de adaptaci√≥n a situaciones ¬ęestresantes¬Ľ nuevas.