Respirar es un acto involuntario, automático, cuya función es intercambiar oxígeno y anhídrido carbónico. Cuando inspiramos, el oxígeno que contiene el aire llega a los glóbulos rojos y cuando expiramos expulsamos el anhídrido carbónico que se ha producido en nuestras células.

Pero no es solo eso, es también un indicador de nuestro estado emocional.Con el exceso de estímulos y demandas con las que vivimos cada día, aprendemos a vivir en un estado de alerta permanente, como si tuviéramos un batallar contra un peligro que pone en riesgo nuestra supervivencia. Y así nos hemos acostumbrado, a vivir siempre con prisas, agitados. Y así es también nuestra respiración: rápida y superficial.

A pesar de ser un proceso automático e involuntario, podemos voluntariamente cambiarlo. Si me doy cuenta de cómo es mi respiración, podré darme cuenta de cómo estoy, de cuánta agitación estoy sufriendo.

El proceso de respiración está en todas las técnicas de relajación y de meditación pues, como os digo siempre, es la técnica más eficaz para bajar la activación física. Respirar de forma lenta y profunda, utilizando todo el potencial de nuestros pulmones, lograremos que nuestra tensión arterial se regularice, que nuestra sangre se oxigene, favorecemos el metabolismo, los órganos abdominales trabajan mejor, etc. Respirar profundo también nos afecta en nuestra postura corporal, más recta, con más presencia, actitud y ánimo.

Si observas tu respiración a lo largo del día, especialmente cuando estés sintiendo una emoción intensa, como la ansiedad, estrés o enfado, verás cómo cambia. Una herramienta, por tanto, sencilla, rápida y muy económica es empezar por ser consciente de tu respiración, en el aquí y en el ahora. Y después, voluntariamente, realizar la técnica 4-7-8, 4 segundos inhalando, 7 segundo sosteniendo el aire, y 8 segundos exhalando. Si tienes poca capacidad pulmonar también puedes hacer el 5-5-5 o incluso 5-5 (inhalando y exhalando). De lo que se trata básicamente es que hagas inhalaciones y exhalaciones profundas, pues es ahí donde encontrarás la calma. Y no sólo lo agradecerá tu estado de ánimo, sino también tu cuerpo, como ahora ya sabes.

Feliz Semana